Nereida Carvalio: “Es un gran alivio que haya venido esto”

Nereida Carvalio es una de las 40 mujeres que participaron en la limpieza de la cuneta de la quebrada Aniceto Cahuata ubicada en el distrito de Inambari, Madre de Dios.…

Nereida Carvalio es una de las 40 mujeres que participaron en la limpieza de la cuneta de la quebrada Aniceto Cahuata ubicada en el distrito de Inambari, Madre de Dios. Su padre, Lorenzo, de 53 años, fue uno de los ocho hombres que también formaron parte de esta actividad de intervención inmediata. Para ella fue un alivio poder trabajar cerca a él, pues, además de pasar más tiempo juntos, pudo cuidarlo, algo que “no te dejan hacer en otros lados”, según comenta.

Cuando su familia vivía en Loreto, Lorenzo se dedicaba a la caza. En una de sus jornadas, al tratar de escalar una pendiente, perdió el equilibrio y la caída -según detalla, de 20 metros- le provocó serios daños. “Quedé como muerto, desmayado”, cuenta. Desde entonces, sufre dolores de cabeza y perdió parcialmente su capacidad auditiva.

“A él se le tiene que hablar fuerte. En el trabajo las personas no saben y le hablan. Piensan que él está molesto o que no hace caso, pero es que no escucha, además tiene otras enfermedades”, lamenta Nereida, antes de contar que, además, su madre sufre de artritis y que la posibilidad de contar con un empleo temporal cerca de casa le ayuda también a hacerse cargo de ella.

“Estamos muy agradecidos por el empleo”, afirma Lorenzo, mirando a su hija. Ella continúa: “Somos personas humildes y agradecemos a Trabaja Perú que haya venido acá, de una y otra forma nos da muchas oportunidades a las personas. Yo, por ejemplo, me dedicaba a vender comida, pero la situación en Madre de Dios está pésima. Para nosotros es un gran alivio que haya venido esto y esperemos que vengan muchos más proyectos”.

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